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Carolina Campos es una empresaria y emprendedora con más de 22 años de experiencia en la gestión de proyectos en diversos sectores, desde tecnología hasta dispositivos médicos y educación. A través de su empresa, Minerva Consultores, ha generado un impacto significativo en la implementación de modelos de excelencia operacional tanto en Costa Rica como en la región. Su enfoque en la gestión del conocimiento y el fortalecimiento de capacidades técnicas la ha convertido en una referente en su industria. Además de ser una consultora exitosa, Carolina también comparte su conocimiento como docente en diversas universidades. En esta entrevista, exploramos su trayectoria, visión y los aprendizajes que ha acumulado a lo largo de su carrera.
Comencemos con algo personal: si pudieras resumirte en tres líneas, ¿qué nos dirías sobre vos? ¿Qué es lo que más te define?
Soy una mujer de valores, con integridad de palabras y hechos. Me defino por ser disciplinada, responsable, audaz, desafiante, impetuosa y orientada a resultados. Resiliente, fina y elegante, siempre mantengo un enfoque claro hacia mis objetivos.
¿Qué te motivó a crear Minerva?
Las principales razones que me impulsaron a fundar Minerva Consultores son el deseo de aprovechar mi experiencia adquirida en distintos entornos empresariales y gubernamentales, y generar un impacto real en el trabajo que realizo. Además, sentí la necesidad de dejar una huella, abrir espacios para otras mujeres y contribuir a reducir la brecha de género. También busco generar empleos que ofrezcan oportunidades de crecimiento profesional a otros, mientras aseguro mi independencia profesional y financiera
¿Hubo un momento o experiencia específica que te inspiró a fundar tu propia empresa?
Sí, varios momentos me inspiraron. Mi visión estratégica para identificar oportunidades de negocio y la pasión por lo que hago fueron cruciales. A nivel personal, superar un cáncer a los 19 años y la muerte de mi madre en 2016 fueron dos eventos muy significativos que me marcaron profundamente y que reforzaron mi deseo de emprender.
Minerva es ahora una empresa reconocida, pero contanos algo sobre vos que la gente no sabe y que ha influido en cómo manejas tu negocio.
Soy triatlonista, y este deporte me ha enseñado a aumentar la confianza en mí misma, gestionar la presión laboral y encontrar un equilibrio entre lo personal y lo profesional. Me permite mantener la claridad mental y el rendimiento en un nivel óptimo.
En un entorno donde solo el 25% de los puestos de liderazgo en el mundo empresarial son ocupados por mujeres, ¿cómo has navegado los desafíos de ser una mujer en una industria predominantemente masculina?
Lo he logrado a través de mi identidad propia, autenticidad y credibilidad, brindando argumentos sólidos y técnicamente viables. Confío en mí misma y tengo fe en lo que sé. Soy muy estudiosa y me mantengo en constante aprendizaje para aportar valor en cada interacción.
¿Cómo manejás las decisiones difíciles dentro de la empresa, especialmente cuando se trata de romper con las normas tradicionales del sector?
“Frente a decisiones difíciles, primero dejo reposar los pensamientos y luego busco el consejo de personas cercanas como mi papá y mi hermana. También confío en mi intuición y en lo que mi conciencia me dice que debo hacer. Después de este proceso, actúo con firmeza.”
¿Qué lecciones has aprendido sobre liderazgo a lo largo de tu trayectoria en Minerva?
He aprendido que el enfoque y la orientación a resultados son claves para alcanzar el éxito, siempre que se acompañen de una estrategia constante y paso a paso. Soy perseverante, apuesto por la perfección y nunca pierdo de vista la empatía humana. También trabajo con humildad ontológica y estoy en constante aprendizaje.
¿Podrías compartir un momento específico en tu carrera que haya sido particularmente desafiante debido a tu género, y cómo lo superaste?
El 60% de las mujeres empresarias creen que deben trabajar más duro para ser tomadas en serio. ¿Has sentido esto en tu carrera, y cómo lo has enfrentado?
Sí, lo he sentido, pero no lo veo como un obstáculo, sino como una motivación. Mi alto nivel de compromiso me lleva a esforzarme cada día para entregar un trabajo de excelencia, siempre cumpliendo con los plazos y dando lo mejor de mí misma.
Por último, ¿hay algún mensaje o reflexión que te gustaría dejar a nuestras lectoras en cuanto al empoderamiento de la mujer en todos los ámbitos de la vida?
“Somos el resultado de nuestras decisiones.” “No permitas que nadie te diga que no puedes.” Siempre podemos lograrlo si creemos en nosotras mismas y en nuestras capacidades. La vida se trata de seguir adelante y nunca rendirse, por muy grandes que sean los desafíos.
Referencia:
Extraído de Revista ALAS, Vol. 33. Disponible en https://www.alascr.com/revista-vol-33.